02 mar 2016
marzo 2, 2016

Cuando elegí realizar las prácticas

Cuando elegí realizar las prácticas en el CIS de Córdoba “Carlos García Valdés” nunca me paré a pensar la distancia que tendría que recorrer cada día hasta llegar allí y las dificultades que esto implicaba sin disponer de vehículo propio. No pensé en las dificultades burocráticas por parte de la administración que retrasarían hasta límites insospechados nuestra incorporación. No pensé en qué me encontraría ni cuál sería mi función en una institución desconocida para mí. Tras superar la tediosa espera y dejar atrás las dudas, decidí afrontar el reto con mi mente exactamente igual que un lienzo en blanco preparado para su abordaje y éste no tardo en llenarse de trazos y garabatos.

Nuestro espacio allí se empezó a clarificar y a reclamar nuestra presencia, nos convertimos en el enlace entre el usuario y la institución, en apoyo, referencia e, incluso, desahogo. Para quien no lo conozca, un CIS (centro de inserción social) es un módulo perteneciente al sistema penitenciario que intenta habilitar un espacio donde la persona infractora pueda adaptarse del régimen cerrado a la libre convivencia social, es decir, la libertad. Para que esto suceda se deben ofrecer desde la institución recursos y herramientas en ámbitos de formación, educación, habilidades sociales, etc. que permitan a estas personas su reinserción social además de supervisar todo este proceso con el fin de corregirlo o adaptarlo. Entendemos que este es un trabajo laborioso y sacrificado que sin el tiempo ni el recurso humano necesario puede convertirse en el “limbo” de las instituciones penitenciarias, convirtiéndose en un espacio de espera a otro lugar mejor.

Gracias al equipo técnico del CIS de nuestra ciudad, se nos abrió la puerta para evitar que eso sucediera dándonos todas las facilidades y recursos necesarios para cubrir ese espacio que reclamaba nuestra involucración. Así pues, se hizo evidente la necesidad de incluir en este ámbito la figura del TISOC y la importancia que este tiene en el ámbito social, la necesidad de un trato más humano y cercano que se preocupe por el día a día sin atender a papeles, números o delitos. Esta evidencia se acentúa más cuando se contempla que las metas fijadas con trabajo se van alcanzando demostrando que esta idea es posible.

Ahora recuerdo todos los cabos sueltos del principio con una sonrisa, porque no hay victoria sin lucha ni lucha sin sufrimiento.

Franciso Sánchez Torrico
(Alumno en prácticas del CFGS Integración Social)

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